Una de las frases que más nos marcan de la película es la que afirma que "un buen artista copia, un gran artista roba". Y nos marca porque nos deja en el aire una pregunta: ¿Está en lo cierto? Así, ante nosotros se nos abre un interesante debate: ¿Qué es copiar ideas? ¿Qué es copiar? ¿Qué es una idea? Es indiscutible que no podemos lanzarnos a contestarlas sin ni siquiera reflexionar anteriormente sobre ellas:
- En primer lugar, se nos olvida muchas veces que la información es poder, y como tal no podemos utilizarla al libre albedrío, sino que debemos de darnos cuenta de la responsabilidad que conlleva simplemente hablar y mucho más expresarnos, porque cuando opinamos sobre un tema o cuando aportamos nuestro punto de vista se vislumbra cómo somos y cómo vemos el mundo, del mismo modo que aquello que dice "dime qué música escuchas y te diré quién eres". Es exactamente igual, todas las palabras que usamos en nuestra vida cotidiana van conformando nuestra imagen, inconscientemente, pero realmente visible a los ojos de los demás.
- En segundo lugar, de esa información y de esas opiniones se desarrollan ideas que tendemos a categorizar como propias, sin saber de antemano si esa idea ya se le había ocurrido a alguien antes que a ti o no. Por esa misma razón, es muy complicado controlar a las ideas, puesto que es bastante improbable que pertenezcan a un solo individuo. Además, las buenas ideas suelen surgir de la suma de varias de ellas, complementándose y convirtiéndolas a su vez en ideas con mucho más fundamento y por ende, mucho más creativas.
- En tercer lugar y último lugar, una idea no deja de ser una idea hasta que se implementa. Si tú tienes en tu poder una idea y no la desarrollas, corres el riesgo de que alguien de entre los más de 7000 miles de millones de personas que habitan el mundo se te adelante y la lleve a cabo. De este conflicto, nacen los conceptos de derechos de autor o copyright, y los diferentes tipos de licencias que existen y que trataremos a raíz del documental "¡Copiad, malditos!".
Copiar es a lo que formalmente denominamos "escribir en una parte lo que está escrito en otra", según la RAE, es decir, imitar la naturaleza de algo que ya ha sido creado previamente. Se puede afrontar este concepto desde varios puntos de vista: por un lado, los que sostienen que copiar es multiplicar y por tanto es bueno, y por otro, los que asocian copiar con el contrario de crear. Por ello, es muy difícil establecer una conclusión que se posicione a favor o en contra de que el hecho de copiar y robar ideas por parte de los artistas sea éticamente válido. Tal y como sucedió con Bill Gates, que "robó" la idea del software de Steve Jobs, pero sin olvidarnos de que en este caso, la idea ya estaba implementada y que por tanto, había dejado de serlo.